viernes, 21 de marzo de 2014

Cómo diseñar espacios accesibles, espectro cognitivo


Ha llegado el momento de pasar a la acción. Esto quiere decir que voy a describir sintéticamente los aspectos básicos que cimentan el modelo para diseñar  espacios accesibles, que he dictado en el curso de La Ciudad Accesible durante los meses de febrero y marzo, con alumnos de muy variada procedencia, entre ellos, especialistas en arquitectura, espacios naturales, trabajadores sociales y gestores de la accesibilidad, en este caso, su lugar de trabajo y procedencia es la ciudad de Miraflores,  Lima, Perú.
 
Este modelo -que si habéis leído otras entradas de mi blog, sabéis que lleva muchos años de investigación- se cimenta sobre unos principios, sine quanon para la accesibilidad Y se desarrolla a través de componentes y atributos.
 
PRINCIPIOS
 
Universales y del diseño
 
A)  Neutralizar el efecto laberinto o confusión interna del diseño, principal barrera para la orientación en el espacio; B) acoplar (limpieza) perfectamente los encuentros  en las uniones espaciales y encrucijadas (semejante a la limpieza topológica o del diseño en el dibujo de planos) para evitar duplicaciones, segmentaciones, confusión y desorientación C) crear inferencias-referencias con lectura fácil.
 
Del  diseño 
 
A) Crear un efecto umbral en espacios longitudinales con marcadores, a través de secuencias para evitar alteraciones visuales y emocionales. B) Efecto agrupación-segregación: Introducir un importante  fenómeno de la percepción visual,  como organizador visual. C) crear inferencias-referencias con la semántica de las formas (Aunque el diseño sea resultado de forma-función-imaginación-creatividad, se procurará que la semántica de las formas sea orientadora de la orientación espacial
 
De la tecnología
 
Apoyar la autonomía, sin restar capacidades, apoyándolas para incrementar habilidades no sustituirlas
 
COMPONENTES Y DIMENSIONES
 
Son los elementos concretos para diseñar, cumplen funciones gracias a sus cualidades, calibrando aspectos  y efectos que requieren control.
 
Las funciones de cada dimensión del modelo, que cumplen gracias a sus cualidades son las siguientes:
 
-                       F. Global: la estructuración espacial, organización  o agrupación (capacidad para ordenar/organizar)
 
-                      F. Focalizar actividad: lugares  o recintos (capacidad para poder experimentar en sucesión o en escenario)
 
-                      F. Referencial: centro (capacidad para referenciar)
 
-                      F. Relacionar:
 
-                     Conductores o nexos (capacidad para conducir de un punto a otro)
 
-                     Sinapsis o espacio sináptico (capacidad para enlazar, ejercer de puentes, conectar)
 
-                      F. Direccionar:
 
-                     Ejes (capacidad para dirigir/direccionar
 
-                      F. complementar:
 
-                     Los atributos
 
A partir de estas condiciones,  si se llevan a cabo, se puede asegurar que la accesibilidad  y comprensibilidad de los entornos, espacios y servicios mejorará considerablemente.
 
 
EL RETO INMEDIATO
 
El próximo reto es convertir este modelo para diseñar en un formulario comprensible para el diagnóstico en Lectura Fácil para que estas evaluaciones -si realmente  interesa su desarrollo y contenido- puedan ser llevadas a cabo por personas con discapacidad intelectual que realizan trabajos de  diagnóstico de espacios y servicios (gráfico  FEAPS).
 
 

 
 
 

 

sábado, 8 de marzo de 2014

ABC para el Bienestar

Estas conclusiones -escritas en 1996, y publicadas por PNUD y UNV-Ecuador en el año 2003, con motivo del Congreso de Discapacidad-   se basan en la hipótesis de que el entorno, la arquitectura  y las señales adecuadamente adaptadas a las características cognitivas de las personas en sus particularidades clave, son determinantes para una mayor autonomía y su seguridad personal y familiar. Es muy importante leerlas con la perspectiva de quien las escribió hace 18 años y que desde entonces sigue -sigo- confiando en la validez del camino emprendido en ese momento.
ABC  PARA EL BIENESTAR
Los aspectos clave que se exponen a continuación, son las cualidades básicas a las que deberían ajustarse los espacios para favorecer un desarrollo de las personas con autonomía para su calidad de vida. Cada uno de estos aspectos clave debe encontrar su referencia espacial o vocabulario para planificar y proyectar. Plasmado en tres dimensiones y sobre las superficies de los planos de cierre, debe incluir los objetos colocados para ser usados, los materiales y la tecnología de apoyo. 
La creatividad es el reto del "ABC" y debe primar como cualquier aspecto de diseño, ya que es también garantía de motivación y por lo tanto, de seguridad. Son una primera respuesta en forma de criterios a los parámetros de Calidad de Vida.
Se estructuran por orden alfabético y se denominan a partir de ahora el ABC para la Calidad de Vida y el Bienestar.
 A de APARTAR
- Obstáculos
- Fracasos y frustaciones
- Desorientación espacial
A  de ABATIR
- Rigideces
- Estereotipos
- Introversión
- Incomunicación
 B de BUSCAR
- Orientación
- Comunicación
- Equilibrio
- Visión
- Rutinas positivas
- Imaginación
 B de BALANCEAR
- Concentración
- Precisión
- Desarrollo de habilidades
- Atención
 C de CONTRARRESTAR
- Habilidades diferentes
- Falta de confianza
- Problemas de visión
 C  de CREAR
- Estructura y organización
- Su propio espacio de seguridad, de comodidad, de aislamiento, de intercambios
- Límites del espacio en sus igualdades y diferencias con los otros
- Espacios creativos (disparador creativo)
- Equilibrio

 Del ABC para el bienestar al sistema espacial

 Cada uno de los conceptos anteriores debería encontrar su respuesta en un sistema que tuviera en cuenta el espacio (como organización funcional y de significados) los objetos y las señales.
- Se comienza en primer lugar con una exposición de los elementos estructuradores.
- A continuación, en segundo lugar, se define el  significado de los mensajes, es decir, las diversas formas que tiene el espacio para expresarse en función de su realidad mediatizada por ciertos efectos ópticos o visuales. Deben ser siempre percibidos o recibidos en clave positiva
- En tercer lugar, se expresa la importancia que tienen estos aspectos para la orientación en el espacio y como se pueden, a partir de las capacidades, esbozar guías de recorrido para que la memoria y el aprendizaje no paren de estar siempre activos. Siempre que el entorno y la arquitectura tengan claridad y objetivos facilitadores.

 Estructuradores  (Vocabulario para proyectar)


Son los que voy a enunciar en este espacio, por lo menos por ahora, ya que los mensajes y las guías de recorrido son los elementos que van a complementar un adecuado diseño de los espacios urbanos y arquitectónicos (en la figura el centro para PDI de Once 04 Arqhitecture, Montjuic).
Los estructuradores del sistema espacial son conceptos que podrían dar adecuada respuesta a los “aspectos clave” del ABC. Son categorías espaciales complejas que cumplen funciones de organización y sustentación. Son la cimentación y los pilares del sistema espacial y de ellos dependería su funcionamiento en orden a facilitar la vida y la movilidad.

-     En primer lugar, la organización de lugares de comportamiento o funcionales, estructura general que coloca a cada espacio en su sitio para que el conjunto sea claro, comprensible, aprehensible, fácil de identificar y de recorrer.
-        En segundo lugar, el centro, concepto que sintetiza el orden, la claridad la posibilidad de acudir a él como lugar de referencia en caso de desorientación o pérdida. Es el foco de las atenciones y concentra  fuerzas, positivas y negativas; es muy importante en su interacción con el concepto anterior.
-     Finalmente los recintos,  con sus formas y características, son los escenarios elementales donde se mueven y desarrollan las actividades, las personas y se sitúan los objetos. Son las células básicas de la organización como cuerpo armónico para el desarrollo de actividades humanas. Y aunque son mucho más que formas geométricas, se puede adelantar que aquellas cuya sencillez de proporciones se asocia al concepto de estabilidad son el círculo, el cuadrado, el rectángulo. En el triángulo, dependerá de las dimensiones de cada lado y de la agudeza de sus ángulos. Otras formas poligonales que se acerquen al círculo reunirán también estas características.

Organización, centro y recintos constituyen la base  de una estructura que a través del proyecto y del diseño, debe  ajustarse al ABC para el bienestar.

Estas conclusiones se han convertido entre los años  2011 y 2014 en una antecedente importante del "modelo para diseñar espacios accesibles" (discapacidades del espectro cognitivo), que me permite publicar este blog sobre accesibilidad cognitiva, y continuar con mis trabajos y enunciados sobre accesibilidad para tod@s (Museo del Mamut de Barcelona con dibujos de contenidos)





















miércoles, 19 de febrero de 2014

Buenas prácticas para diseñar espacios accesibles

Teniendo en cuenta las cualidades y habilidades de las personas con discapacidad del espectro cognitivo (PDI y C) para que la accesibilidad cognitiva no siga manteniendo un vacío normativo, se deben cumplir de pleno derecho unos requisitos espaciales. Si se cumplen,  la Aprehensión cognitiva estará en igualdad de condiciones a la física y a la sensorial (Requisitos DALCO).

Antes de entrar en el tema principal, voy a definir la  Aprehensión cognitiva como "la disposición, al alcance de todas las personas que se desenvuelven con autonomía (en el entorno, las infraestructuras y los servicios) de los espacios de uso público (propiedad pública y privada), los objetos y los servicios. Deben diseñarse de forma comprensible y al alcance de sus capacidades y cualidades cognitivas.
 
 

No es suficiente con  hacer un enunciado. Lo que hay que definir con claridad, son los conceptos. que deberían constituir un marco o guía para el diseño de buenas prácticas ambientales y arquitectónicas para todos -teniendo en cuenta el conjunto de cualidades que debe reunir un  entorno sin barreras-. Hay buenas prácticas que se apoyan en un lenguaje de dimensiones y distancias métricas: ancho, alto y profundidad.  Al establecerlas como normas de diseño, se orienta a quienes deben diseñar espacios accesibles, especialmente elementos de comunicación, de interacción o de servicio. Para éstas -buenas prácticas- habrá que utilizar otros parámetros, también dimensionales, pero sobre todo, de “buen criterio” y que se apoyan en la percepción y en la experiencia espacial, para sacar conclusiones válidas a partir de las cuales establecer normas, como lo son la longitud, el ancho y alto de un cuerpo espacial (foto wim-network.org imagesCAYQ1AKG).
 
Por su carácter, y porque equivalen o coinciden con facilidades o “accesibilidad”, considero que deberían denominarse principios universales y de diseño para la accesibilidad.
 
Rotura del efecto laberinto                                           
 
Dentro de los límites de este artículo, desarrollo muy sintéticamente el primero de ellos, que denomino rotura del efecto laberinto, un principio universal y de diseño de buenas prácticas. Lo defino como la organización de espacios ausente de dificultades que provoquen  confusión y desconcierto:
 
      Porque carecen de barreras para la orientación humana, ya que sus relaciones son claras, comprensibles e intuibles;
 
      Se facilita a primera vista la interpretación de los datos espaciales o relaciones espaciales,
 
      En caso necesario, hay suficientes elementos para desentrañar, de forma comprensible, las dificultades que pudieran provocar desorientación y desasosiego.
 
Si el diseño tiene en cuenta estas premisas y las convierte en buenas prácticas las personas que tengan capacidad para desplazarse de manera autónoma, podrán  movilizarse, relacionarse y comunicarse. Estas relaciones no sólo son funcionales, son formales y estéticas: el diseño debe aspirar a tener en cuenta todos los aspectos que contribuyan  a reducir las dificultades para el desplazamiento y la localización, que favorezcan o primen la orientación, una aptitud que permite mantener constante la localización de nuestro propio cuerpo en permanente interacción con los elementos humanos y materiales que nos rodean (desenvolvimiento espacial, movilidad y como resultado, la comunicación y la realización de actividades en el espacio).
 
Para la CIF (Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud) las funciones mentales de la orientación están relacionadas con el conocimiento y permiten establecer la relación en que nos situamos con respecto a nosotros mismos, otras personas, al tiempo y a lo que nos rodea.  La capacidad humana de orientación, cuando no está alterada, permite superar dificultades a través de la posibilidad de reconocer e identificar referencias en el espacio, del conocimiento del camino y  de las direcciones que hay que tomar desde un origen a un destino. Si la persona tiene menos habilidades espaciales, puede desarrollar otras gracias a su capacidad de adaptación. Pero para eso se requieren soluciones que sean orientadoras, accesibles y facilitadoras.
 
Un espacio complejo puede ser claro y favorecer la orientación; 
Un espacio puede ser simple y confuso, favoreciendo la desorientación.
 
La claridad no viene dada  por “simplicidad o sencillez versus complejidad”, lo aportan las relaciones espaciales y formales, apoyadas en elementos o atributos que en cada caso se diseñen para romper las barreras que obstaculizan la comprensión y la orientación.
 
El espacio se lee y se experimenta, y para esto, hay que conocer sus medios de expresión, como se conoce un idioma hablado y escrito, que necesita de un sistema de comunicación común para poder ser comprendido por quienes lo comparten, sobre todo sabiendo que la complejidad es inevitable en determinados contextos espaciales.
 
Si estas relaciones se desarrollan comprensivamente, rompen el efecto laberinto, y facilitan   la movilidad y la autonomía personal.
 
Estas relaciones son topológicas, las primeras que aprenden los niños, por lo tanto conviene rescatar algunos conceptos para servirse de ellos y convertirlos en buenas prácticas del diseño.
 
Relaciones topológicas
 
Están vinculadas a la percepción y a la orientación espacial y son necesarias para comprender la sucesión de elementos en el espacio y las relaciones más complejas como las proyectivas y euclidianas. Son las siguientes y para romper el efecto laberinto son importantes las siguientes:
 
Orden, relación que guarda un conjunto respecto a un sistema de referencia (una fila)
Contigüidad o vecindad, relación de cercanía de elementos
Continuidad: relación en la que aparecen una sucesión constante de elementos (una misma serie)
Separación, relaciones comprensibles entre elementos dispersos
Interioridad, relaciones entre uno o más elementos que se encuentran en el interior de otro
 
¡Romper el efecto laberinto!
 
Delimitando zonas funcionales exteriores o lugares relacionados por continuidad y contigüidad guardando un orden comprensible, por vecindad o sucesión.
 
Delimitando zonas funcionales interiores o recintos, relacionadas por continuidad y contigüidad guardando un orden comprensible, por vecindad o sucesión.
 
Si forman parte de sistemas de seguridad,  como son las salidas de emergencia ambas relaciones deberían convertirse en noma, y si esto no es posible o razonable, establecer mediante relaciones comprensibles de orden (separación) para facilitar la orientación.
 
Centralizando espacios clave.
 
Facilitando los desplazamientos con elementos de diseño que actúen de apoyo o guía, teniendo en cuenta umbrales, límites o secuencias -marcadores- en medianas y grandes longitudes.
 
Resolviendo uno de los grandes problemas de los laberintos: las encrucijadas, que si no pueden ser evitadas deben resolverse sin desdoblamientos o redundancias, con llamadas comprensivas de atención para direccionar de forma intuitiva o si no es posible, colocando señales con significado muy claro y evidente.
 
 
 

domingo, 9 de febrero de 2014

Deporte, cualidades y empleo

Este artículo que incorporo hoy al blog, está escrito en el año 1997 (actualizado  hoy con un vocabulario más adecuado sobre discapacidad). Formaba parte del contenido del libro que se publicó en Quito, Ecuador, en 2003 gracias al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD y se entregó ese año en el Congreso Interamericano de Discapacidad de Quito. Fue posible gracias al interés que demostró  por estos temas la Señora Aase Smedler, Representante Residente del Sistema de Naciones Unidas en Ecuador.
Mi trabajo en Ecuador dentro del Programa de Voluntarios de Naciones Unidas, dependiente del PNUD y de la Sra Aase Smedler, me permitió ya en ese momento y durante dos años, participar de Congresos sobre discapacidad en Quito y en Panamá.
Deporte, cualidades y empleo

En observaciones realizadas a lo largo de muchas horas durante las actividades compartidas entre personas con distintos tipos de discapacidad intelectual, pero movilidad perfectamente, normal se han podido apreciar muchos aspectos que ellos ocultan tras una apariencia o unas reacciones que los condicionan. Quienes hemos tenido la oportunidad de seguir sus movimientos en horas de gimnasia, natación y juegos de pelota hemos podido reflexionar sobre lo diferentes que son sus desplazamientos y movimientos cuando el espacio se amplia y todo su cuerpo se expande dentro de él.

En esos momentos, su cuerpos se adaptan y se conjugan con un espacio, amplio y que les sugiere actividad y movimientos. El espacio recupera para ellos su sentido etimológico : estadio, campo para correr.
Esta puede ser una forma diferente de valorar las relaciones de personas con discapacidad con los espacios laborales tradicionales, que son también los que dan calidad de vida. Muchos de ellos podrían llegar a ser buenos instructores de gimnasia, de juegos de pelota, de natación, de danza, si tuvieran la oportunidad de estar adecuadamente preparados, no solo para su diversión o ejercicio, sino como una capacitación para el empleo.
Personas que aportan su gran capacidad de relacionarse con niños y mayores que más que carreras y velocidades excesivas prefieren tranquilidad y  mucho afecto además de actividad física.
De los espacios de la psicomotricidad a los que se han adaptado y acostumbrado durante tantos años pueden pasar a otros similares en su estructura, pero con unas funciones muy concretas, deportivas, de baile y danza. Y porque no, también laborales: dando respuestas de calidad y de bienestar a través de una experiencia que se continúe, pero con una perspectiva práctica bien distinta a la de la psicomotricidad de su infancia y adolescencia, aunque igual por sus objetivos y resultados, durante la vida adulta.
La labor, que sería la de entrenador de grupos con exigencias vitales y afectivas especiales  -más que deportivas,  como niños, ancianos, aquellos que deben realizar rehabilitación por causa de accidentes con ejercicios mecánicos- podría ser cubierta perfectamente por una  persona que se ha formado en la psicomotricidad y conoce el espacio, los movimientos y sus límites por que esta ha sido su experiencia vivencial.

Las líneas o criterios con los que se debería actuar son esencialmente dos, el primero de los cuales debería ser la puesta a punto de los recursos humanos necesarios para la formación de estos entrenadores. El segundo, crear los espacios laborales en, o a partir de, instituciones interesadas en la experiencia. Como en cualquier tarea, la constancia de los entrenadores y de los entrenados es fundamental para conseguir resultados. Las personas deben ser entrenadas permanentemente; de esta constancia se pueden derivar buenos profesionales y buenos  momentos para todos.
El esquema de pasos a seguir sería el siguiente:
1) formación inicial de los “entrenadores de entrenadores" a partir de las estructuras metodológicas de psicomotricistas y profesores de gimnasia en centros deportivos.
2) formación de los entrenadores en una mecánica de trabajo muy concreta - planificación de tareas - Organización de un proceso a seguir con sus pacientes, alumnos, o compañeros.
3) La metodología debe ser abierta para realizar los ajustes necesarios que exija cada caso. Un monitor será el encargado del control de actividades y procesos.

Le corresponde a las asociaciones de personas con discapacidad y sus familias, a las escuelas, a los grupos de preparación para el empleo y deportivos ocuparse seriamente de este tema para llegar juntos a la meta.